DonesenArt cierra el ciclo Manuela Ballester

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El ciclo de conferencias sobre Manuela Ballester y otras artistas olvidadas se ha cerrado. La asociación valenciana DonesenArt ha cumplido con el proyecto elaborado a lo largo de todo un año, aunque todavía queda la presentación del documental Manuela Ballester, el llanto airado, que tendrá lugar el lunes 17 de noviembre a las 20 horas, en la Llotgeta de la CAM, en el edificio del Mercado Central de Valencia, frente a la Lonja.

DonasenArt funciona un poco como los Casals Fallers. Durante once meses preparan un proyecto, y lo realizan en el que hace doce, en este caso, octubre, en lugar de marzo, el otoño por la primavera. No queman nada, salvo sus energías. El día que la ciencia sea capaz de medir la energía gastada (o malgastada) por los seres humanos en sus afanes, podrá medirse la de asociaciones beneméritas como esta de DonesenArt, y se verá que producen verdaderos incendios, al menos uno equivalente al de la Falla que se quema en unos minutos.

El 3 de octubre el suplemento PostData de Arte y Cultura del diario Levante publicó un artículo mío sobre Manuela Ballester, “La pintora en la sombra”.

Después de la primera conferencia
Después de la primera conferencia

He aquí un resumen del Octubre Dones 2008.

Manuela Ballester, hija, hermana y esposa de artistas (Antonio, Tonico y José Renau, respectivamente) es una de las pintoras destacadas de la plástica española del siglo XX. Nació en Valencia en noviembre de 1908, hace un siglo. Sus obras se conservan en el Museo de San Pío V, en el González Martí, en el Museo de Arte Contemporáneo de Vilafamés, en el Ayuntamiento de Valencia, y en numerosas colecciones privadas de España, Méjico y Alemania.

Su figura y obra han sufrido el eclipse profesional provocado por el peso artístico de los varones que estuvieron a su alrededor, en especial su marido José Renau. Además del eclipse artístico, Manuela sufrió otro más sutil, pero más efectivo: ser madre de una familia de cinco hijos, de la que tuvo que hacerse cargo siempre en situaciones extremas. Primero, la Guerra Civil Española y luego sus dos exilios: Méjico y la República Democrática Alemana. Siempre siguiendo a su marido, cuyo itinerario profesional y político ocasionó serios trastornos familiares.

Sin embargo, Manuela Ballester nunca dejó de trabajar en el oficio que había aprendido en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos. De hecho, sin el concurso de Manuela los murales mejicanos de Renau (“Retrato de la Burguesía”, en Méjico D.F. y “Nacimiento de la Hispanidad”, en Cuernavaca) hoy no existirían. También trabajó en el Taller Estudio que Renau había abierto en Méjico, fuente de ingresos de la familia durante 19 años, elaborando trabajos publicitarios y carteles de cine.

El mundo académico conoce la obra de Manuela, aunque quizá no la aprecia en toda su merecida extensión. Pero el público en general ignora el valor de la trayectoria de esta artista valenciana menoscabada por el hecho de haber sido la mujer de otro artista fenomenal.

La Associació DonesenArt ha preparado durante más de un año una serie de actividades que ha llevado a cabo, en homenaje, reconocimiento y popularización de Manuela Ballester.

Fruto de estos trabajos ha sido el documental Manuela Ballester: el llanto airado, dirigido por la cineasta valenciana Giovana Ribes, en colaboración con la diseñadora y museóloga Concha Ros y la realizadora mejicana Silvia Macip. Este documental, producido con ayuda la CAM, traza un boceto de Manuela Ballester a través de sus amigos y familiares, para lo cual el equipo de realización ha trabajado en Valencia, Berlín y diversas ciudades de Méjico.

También se ha homenajeado a Manuela Ballester en un ciclo de conferencias, realizadas en el Centro Cultural Bancaixa de Valencia, que han analizado y arrojado luz sobre el papel sustantivo y tan injustamente ocultado de las mujeres en la creación artística de sus esposos, compañeros o amigos.

La primera conferencia, el miércoles 3 de octubre, convocó al público con estos enunciados: ART I DONA A ESPANYA, ARTISTES OBLIDADES, a cargo de Vicent Ibiza; y MANUELA, HIJA Y ESPOSA DE ARTISTA, a cargo de Fernando Bellón.

Alejandra Soler, que casi tiene cien años, con uno de su quinta, en la segunda conferencia
Alejandra Soler, que casi tiene cien años, con uno de su quinta, en la segunda conferencia

La segunda conferencia tuvo lugar el miércoles 15 de octubre. Sus protagonistas y sus temas fueron: Cristina Escrivá, escritora y gestora cultural con su clarificadora ponencia: RECORDANT MANUELA BALLESTER; y Alejandra Soler: militante comunista, exiliada y amiga de los Renau con su emotiva disertación: EVOCANDO A MANOLITA.

La tercera conferencia, realizada el miércoles, día 22 de octubre, corrió a cargo de la comisaria de arte Concha Ros y la cineasta Giovanna Rives, quienes dieron a conocer sus IMPRESIONES SOBRE MANUELA BALLESTER, producto de su trabajo de investigación y realización del documental sobre ella grabado en Valencia, Berlín y Méjico.

La cuarta y última conferencia realizada el miércoles, día 29 de octubre ha corrido a cargo de Patricia O’Connor, teatróloga y profesora de la Universidad de Cincinnati (EE.UU.), que en su conferencia MARÍA MARTÍNEZ SIERRA, AUTORA REPUBLICANA ATREVIDA explicó sus descubrimientos sobre la impostura del autor de principios del siglo XX, Gregorio Martínez Sierra, cuya obra fue escrita, casi en su totalidad, por su esposa María de la O Lejárraga.

Previamente, la dramaturga, directora de escena y actriz Antonia Bueno representó el monólogo de María de la O Lejárraga SÓLO PARA MUJERES. Conferencia contra el amor pronunciada por una de sus víctimas.

Si bien la primera conferencia fue la menos concurrida, el número de asistentes fue incrementándose de modo sorprendente, porque la publicidad fue la misma para todas las conferencias, es decir, ninguna. Se conoce que funcionó el boca a boca.

La verdad es que si, por ejemplo, un estudiante universitario hubiera acudido a las cuatro, se habría llevado un conocimiento equivalente al de un seminario intenso sobre el asunto. Los conferenciantes (entre los que me cuento) y los pequeños debates que siguieron a las exposiciones fueron de altura excepcional.

El último acto fue exclusivamente teatral, con un aguinaldo anticipado, la lectura dramatizada de un divertido monólogo de María de la O Lejárraga interpretado con rotundidad y solvencia por Antonia Bueno, que además de ser la presidenta de DonesenArt es mi mujer. La reacción del público fue de admiración pro el trabajo de Antonia. Alguno llegó a decir que había descubierto a una actriz. Antonia lleva 30 años representando en diversos escenarios, aunque no frecuenta ni las tertulias del corazón ni sale en las revistas del espectáculo. Por eso fue “un descubrimiento”.

Antonia Bueno, interpretando a Maria de la O Lejárraga
Antonia Bueno, interpretando a María de la O Lejárraga

Luego Patricia O’Connor pronunció sus magnífica disertación, con pelos y señales de su descubrimento documentado de la falacia de Martínez Sierra. El final de la conferencia fue una serie de preguntas del estilo, ¿por qué María de la O, que fue una feminista y una republicana militante, nunca reconoció que había sido la negra de su marido, opr amor, por despecho contra su familia que no apreciaba sus valores creativos, por resignación, por estupidez, por miedo?

Pat Oconnor
Pat Oconnor

El diario Levante publicó el 30 de octubre una entrevista con Patricia O’Connor.

El último acto del III Festival Octubre Dones será el estreno del documental MANUELA BALLESTER, EL LLANTO AIRADO, realizado por Giovanna Ribes. Tendrá lugar en La Llotgeta de la CAM el lunes 17 de noviembre.

Giovanna Ribes y Concha Ros han viajado a Berlín, donde han grabado los escenarios del último exilio de Manuela Ballester y han entrevistado a su hija Teresa Renau y a otros hombres y mujeres que conocieron y trabajaron con Manuela en la República Democrática Alemana. Lo mismo han hecho en Valencia, donde amigos y amigas de Manuela dan testimonio de ella ante la cámara. Desde Méjico, la cineasta Silvia Macip ha colaborado con material filmado en el que fue el primer país que recogió el exilio de la familia Renau-Ballester.

El documental ha contado con una ayuda de la CAM, y ha sido producido por Tarannà Films y Tatzen S.L.

Esto es lo que Giovanna Rives ha escrito en relación con el documental: “Berlín, un cielo de sol intenso con nubes que avanzan. Marta Hoffman nos recibe, pequeñita, risueña…. luego Kastanienallee, pero la del este…. con sus castaños enfermos como el tiempo de nuestra historia… una mujer nos saluda con la mano desde la distancia, en la puerta de su jardín, y nos sentimos en casa. Es Teresa Renau. A partir de ahí, el mundo de Manuela Ballester por fin se nos va haciendo familiar, podemos casi verla pasear frente a la ventana de la que fue su habitación, discutir sobre arte, leer a sus hijos El Quijote o sentarse con ellos a escuchar música. Teresa trae cajas de mares de fotos que inundan el salón y, por fin, la vemos. Alegre, triste, seria, protocolaria… Olemos la República, Valencia, el exilio, México, Berlín… Y poco a poco se conforma la persona MANUELA BALLESTER y la mujer y su LLANTO AIRADO de querer ser y no poder. Y justo ahí comienza de verdad nuestro documento en imágenes. Gracias a todas que lo habéis hecho posible.”

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Antonio Bernad en la Universitat de València

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Un espadachín del surrealismo

El artista en su madurez
El artista en su madurez

La sala Estudi General-Centre Cultural La Nau de la Universitat de València exhibe una selección de obras estupendas de un artista desconocido, salvo para los amigos, y esta exclusión debe interpretarse de modo literal.

Se trata de Antonio Bernad, que nació en Elche en 1917 y todavía vive en Valencia, a los 91 años, como un abuelito vital. El vitalismo es una cualidad poco común en el ser humano, como lo demuestra el alto consumo de antidepresivos y ansiolíticos.

Vitalidad es lo que salta a la vista en los cuadritos expuestos en la Universidad de Valencia. Vitalidad combinada o sustanciada en sentido del humor, en imaginación, en creatividad. Y también en algo elemental en un artista, el oficio; el dominio de las diferentes técnicas gráficas de Antonio Bernad es admirable.

El comisario de la muestra, el amigo Paco Agramunt, una enciclopedia viviente del arte contemporáneo valenciano, tuvo la ocurrencia de llamar a Antonio Bernad “espadachín del surrealismo”. Me figuro que la denominación es un recurso entre filosófico y retórico, muy bueno, por cierto. Porque si Antonio Bernad no figura en ninguna antología, en ningún estudio, en ninguna recopilación del surrealismo (me refiero a los públicos y más o menos populares, no a los académicos, donde tampoco parece que se le haya dedicado mucha atención, y hablo de oídas, porque hasta que no me puse delante de los cuadros de Bernad no tenía ni idea de su existencia) no puede considerársele ni artista ni surrealista.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En otras palabras, está excluido del mundo del arte, o lo ha estado hasta el uno de octubre del año en curso, en que se colgaron sus obras en la sala Estudi General de la Universitat de València.

Dice Agramunt (que al parecer conoce a Bernad desde hace 20 años) que el artista tuvo relaciones con Breton, con Vela Zanetti y con Eugenio Granell en el exilio dominicano. Como no he leído el catálogo, no puedo ofrecer más datos. Pero he creído entender que Antonio Bernad empezó a ser surrealista en Santo Domingo, donde fue a vivir como exiliado tras la guerra civil española.

Había publicado caricaturas y dibujos en la prensa albaceteña, porque pasó la juventud en aquella ciudad, y luego en la valenciana. En Santo Domingo hizo lo propio, y también en Méjico. Luego regresó a España muy pronto (en relación a otros exiliados), en 1953, el mismo año que Juanino Renau, el hermano de José Renau.

Dice Agramunt: Ya en su tierra, encuentra dificultades para ejercer su profesión y tiene que trabajar como agente comercial para mantener a su familia. Aun así, esporádicamente continua dando rienda suelta a su creatividad artística.”

Es decir, que nunca expuso, ni aquí ni allá. Está por ver si vendió, es decir, si anduvo metido en el mercado del arte. Las circunstancias y él mismo (es una persona tímida y sin pretensiones, según las notas del catálogo) le excluyeron del complejo del arte. Luego, no fue artista, aunque ahora ya lo sea en virtud de esta exposición. ¡Alto ahí! Nada de malas interpretaciones. Fue (y espero que siga siendo) un creador formidable. Pero para ser artista hay que formar parte de la esfera del arte. Yo tengo escritas cinco novelas, pero ninguna publicada. Así que no soy un novelista, sino un autor de novelas, un escribidor, un grafómano.

Desde luego que no estoy negándole a este hombre estupendo ninguna cualificación. Y mucho menos el derecho a ser considerado artista. Hablo en términos estrictamente definitorios, clasificatorios.

Como Antonio Bernad hay cientos, posiblemente miles de hombres y mujeres en España, que hacen creaciones gráficas maravillosas, incluso geniales, pero que al mantenerse por una variedad de razones fuera de los circuitos del arte, no son artistas, es decir, no son reconocidos como tales.

Yo recomiendo vívidamente una visita a esta explosión de alegría y vitalidad. Niños y mayores se lo pasarán bien, disfrutarán, que es una de los efectos maravillosos de la creación artística.

En algo, no obstante, discrepo del comisario y de los responsables académicos de la exposición. Se le atribuye, como mérito tan preeminente como el de artista, el haber sido republicano y exiliado “injustamente olvidado”. Tengo la impresión de que a Antonio Bernad le han traído a la sala Estudi General de los pelos, y eso que el pobre está ya calvo. Me refiero a la matraqueta esa del republicanismo y el exilio. A partir del 2010 se les va a acabar la excusa, porque ya llevan machacando desde 2001. Primero República, luego Guerra Civil y Exilio… No creo que lo de la memoria histórica dé para otros 40 años más, hasta saldar la deuda de las víctimas del franquismo, entre las cuales me cuento.

Nada, absolutamente nada de lo que hay expuesto  y firmado por Antonio Bernad en el Estudi General evoca directamente ni a la República ni a la Guerra Civil ni al Exilio (con mayúscula, como les gusta a los devotos), fuera del aire años 30 de los trabajos fechados entonces y algo después, que es el mismo en artistas de derechas que de izquierdas. Incluso la mayoría de las obras están firmadas en los años setenta, ochenta, noventa y hasta 2007. Es indiscutible que a Antonio Bernad como a tantos republicanos que eligieron y pudieron exiliarse antes de caer en manos de las tropas de Franco, la pérdida de la guerra fue una tragedia personal. Pero no me parece justo trasladar esta tragedia al ámbito de lo artístico. Cabe preguntarse si, caso de haber ganado la guerra la República, Antonio Bernad  no habría actuado de modo muy diferente a lo que hizo en el exilio, colaborando con dibujos en periódicos, pero no esforzándose lo más mínimo en exponer sus pequeñas maravillas.

Lo más curioso de esta exposición es la permanencia del surrealismo. Si ese estilo impregna la obra de tantos artistas veteranos, pero ajenos a la época de esplendor de aquella escuela, y de tantos artistas emergentes, ver las realizaciones de un hombre que bebió de sus fuentes, y comprobar que nunca ha perdido su vitalidad, nos enseña que por encima de los estilos y las épocas, por encima de las vanguardias, las neovanguardias y las décadas transcurridas está la imaginación, la creatividad, la técnica y el fuego del artista, que mientras sigue ardiendo produce hermosura, alegría, ironía, fantasía… y así hasta agotar el diccionario de términos relacionados positivamente con la estética.

N.B. Las ilustraciones están tomadas de la página Web de la UV sobre la exposición.

MARTA SERNA EN LA GALERIA ROSA SANTOS

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Cruel but Fair

 
 
 

 

Caperucita superando sus miedos
Caperucita superando sus miedos

 

Una galería con varias plantas obliga a transitar hacia arriba y hacia abajo. Uno asciende, y encuentra cosas. Luego, desciende repasando lo que ha encontrado y, si se da el caso, gozando más de ello. O reflexionando. Así sucede en la Galería Rosa Santos (C/ Bolsería 21. Valencia).

 

 

            Su promotora y propietaria explica que empezó en el bajo del mismo local con una socia, cuando todavía estudiaba en la Universidad. Luego se quedó sola y fue adquiriendo alturas. También asegura que no es un negocio rentable. Esto implica un afecto especial a este trabajo de “tratar con el arte”, y también algún tipo de recurso financiero. Muchas galerías funcionan igual, sin cuenta de resultados que no sean la satisfacción o la vanidad. En el caso de Rosa Santos, me inclino por la primera.

 

Planta baja y entresuelo
Rosa Santos en su galería

            Hasta el 8 de noviembre, expone una colección de dibujos, pinturas y “recortes” en plástico negro (no sé qué otra definición darle, si es que la tiene esta fórmula parecida a las sombras recortadas en papel oscuro que entretenían a los ilustrados de los siglos XVIII y XIX). Por último, hay un video en el que se halla la clave de la exposición. El conjunto se llama “Cruel but Fair”. “Cruel pero Justo”. Una clave que ha de ser revelada.

            ¿Y qué sucede si no la conoces?

            Nada. No hace falta descifrar una obra de arte para gozar de ella. Ahí está todo el Renacimiento y el Manierismo, el Historicismo y el Simbolismo del XIX, y toda la pintura no objetiva del siglo pasado y del presente. Muchos de los jóvenes de hoy apenas han oído hablar de los misterios del cristianismo, y eso no impide que puedan gozar de Rafael, del Tintoretto o del Bosco.

            Pero si la artista (o alguien que lo sepa) te revela el enigma, el conocimiento se añade al goce.

            Lo más importante es éste, sin embargo. A mí me han seducido las imágenes de Marta Serna, sus formas, sus insinuaciones, su mensaje inquietante. Un mensaje cuyas claves he conocido después.

            Para evitar farragosas especulaciones, construcciones metafísicas o simplemente rollos patateros, luego de recorrer con calma la exposición, he charlado un largo rato con la artista, que me ha revelado sus secretos estéticos.

            Pero antes, una descripción de lo que expone en la galería Rosa Santos.

Calle Bolseria
Calle Bolsería

            Primero, una serie de colecciones de dibujos en papel de cuaderno. En ellas hay niñas. Una, dos y hasta tres niñas. 36, conté en una de las colecciones, en filas de 9 por 6. Hay niñas con gato. Niñas con ciervo. Caperucitas cabalgando sobre el lobo…Según se puede ver en las fotos que acompañan estas palabras, el estilo de estos dibujos evoca el tebeo japonés, que no significa que sean mangas, sino que se reconoce en ellos la huella del manga en la conciencia de Marta Serna. Me estoy arriesgando, porque puede que no sea así. No se lo he preguntado a la artista. Y de ella es la última palabra.

            Luego están los lienzos. El mismo perfil de la misma niña (aunque tenga dos o tres aspectos diferentes, se ve que es la misma niña, está claro que la propia Marta, enseguida veremos su explicación). No son retratos, son perfiles a una sola tinta. Toda la expresión está en los ojos y en la boca. Y en unas botas rojas que aparecen por todas partes, también en los dibujos, y que evocan sangre, menstruación, “el lado oscuro o agresivo de una mujer”, según me dijo una visitante a la que pregunté sus impresiones. Una colección de lienzos representan a la niña de las botas rojas y unas simples braguitas (en los dibujos también aparece vestida, pero dominan las primeras) comiéndose un gato con un collar de pinchos. El cuadro final es la niña con rabo y el collar de pinchos en una mano, mirando hacia delante con desapasionamiento.

            Los recortes en plástico son grandes, de un metro o más. Vuelve la niña. A veces con unos instrumentos de carpintería que la hacen peligrosa. Pero también la niña y unos monstruos que parecen Frankenstein y Drácula, en actitudes nada amenazadoras, todo lo contrario, mostrando una complicidad natural, aunque también desafectada, casi provocativa. Se ve que son amigos, y que nos miran diciéndonos, “¿Qué pasa?” “¿Qué hay de malo o de raro en ello?” Ojo, no hay nada de aberración, de pedofilia. Toda la sensualidad y el erotismo que emiten las niñas, palpable, imposible de ignorar, está ausente en estas composiciones de niña con monstruo o viceversa.

            Y por fin, el video. La niña de las braguitas, un charco rojo que se transforma en botas katiuskas, o al revés. Da lo mismo.

            Vamos a la clave de esta exposición. Añadamos conocimiento al encanto de visitarla y recorrerla. Entrecomillo el párrafo que sigue, aunque no es literal. Pero la explicación de boca de la artista resultará más amena que el estilo indirecto.

Niñas peligrosas
Niñas peligrosas

            “Las botas rojas. Toda la exposición viene de ahí. Me he dedicado últimamente a la fotografía. Pero desde hace 3 años llevaba con la idea de volver a dibujar, sin que llegara a atreverme. Hubo un despertar por cuestiones personales, familiares. Andaba detrás de buscar la recuperación de la raíz del poder que uno ejerce sobre uno mismo. [Yo entiendo en esto la búsqueda de uno mismo que a todos nos sobreviene varias veces en la confusión de la vida.] La buscaba en las imágenes. Una de las más poderosas se refería a un verano de mi infancia, en agosto, con un gran calor. Alguien me trajo de un viaje a Rusia unas botas katiuskas rojas. Eso cambió mi mundo. Me hizo sentirme diferente, y por tanto poderosa. Era algo mágico. La niña era la misma. Pero el objeto que le diferenciaba de los demás, no era de ese mundo, venía de Rusia. No me quité las botas en todo el verano. Mi indumentaria fueron las katiuskas rojas y las braguitas del bikini.”

“Hace unos dos o tres años, el 31 de julio tuve un sueño muy fuerte, de esos que te devuelven los pies a la tierra. Al día siguiente, el 1 de agosto, era el aniversario de una cuestión personal también muy fuerte. Me encaminé al estudio por un camino por el que no había ido nunca. Y al entrar en una calle desconocida, vi al fondo un buzón de correos con una mancha roja en la base. Al acercarme descubrí que eran unas botas katiuskas, nuevas.  ¡De mi número!”

Niña Gato
Niña Gato

“Eso fue el detonante. Lo sentí como una segunda oportunidad. Perdí el miedo a dibujar, aunque pasaron unos meses durante los cuales fue efectuándose este proceso, esta revelación.

“El video es esa historia, volver a encontrar el objeto mágico. Hace memoria de lo poderosa que me sentía de niña. Al hacerte adulto, pierdes ese poder, que es inconsciente, que está basado en una protección de tu familia que tú das por descontada e ignoras.”

             En este caso, todo lo expuesto por Marta Serna en la galería Rosa Santos procede de esa “revelación”. Pero la elaboración del trabajo ha seguido unas pautas que ella suele mantener.

            Lleva cuadernitos encima en los que toma apuntes. Anota palabras, ideas, dibuja bocetos. Almacena los cuadernos. Luego los deja reposar, se olvida de ellos. Y al cabo, los revisa cuando siente que debe de hacerlo. Y empieza a sacar conclusiones, a ver cosas que al hacer las anotaciones en el cuaderno no había percibido.

Hojas de cuaderno
Hojas de cuaderno

            Marta Serna dice que también se inspira en la literatura, en sus lecturas cotidianas o extraordinarias. Entonces da con cosas que buscaba de un modo intuitivo, que acuden a ella, y que en otros momentos de la vida, aunque se pusieran delante de sus ojos, no las interpretaría igual.

            “Cruel but Fair” tuvo una evolución asombrosa, dice. Al principio no era del todo consciente de lo que estaba creando. Poco a poco empezó a darse cuenta del sentido de sus dibujos y de sus lienzos.

            En pocas palabras es una representación de la inocencia infantil a la realidad adulta, de la conciencia de que una etapa ha acabado y que empieza otra en la que las cosas serán más complicadas, más costosas. Y para ello hay que prepararse, hay que armarse.

            Le hablo de la perversidad que se observa enla mirada de la niña en algunos dibujos.

            “¿Perversidad? No creo en los conceptos planos, en la bondad y la maldad extrema. En cada uno se operan actitudes distintas que le sorprenden. Los monstruos de cine representados son supertiernos, son entrañables. Son valientes, van con su indefensión por delante, no se ocultan. No es exactamente Frankenstein, sólo se le parece. Esa fisonomía tiene que ver con otras cosas. Los monstruos son la parte oscura, pero también la parte protectora. Me dan más miedo los que tienen cara de bueno, esos que ostentan el traje de chaqueta y la corbata.”

            “En cuanto a la niña que se come al gato, no es una violencia gratuita. No se come al gato, es una especie de trueque, de connivencia con el animal. Al final dejan de ser lo que habían sido antes. Se producen cambios en el cuerpo. La niña se queda con la parte salvaje del gato para hacerse fuerte. Mutan ambos seres. Cada uno por separado no puede sobrevivir, necesitan fusionarse.”

“Por último, la niña con los cuernos de ciervo. A veces se ve a dos niñas astadas que luchan, pero no sangran por los cuernos. Cuando está sola, sí sangra por los cuernos. Es una lucha interior. Luchar por permanecer ella misma. La simbiosis al principio le hace aislarse, sentirse distinta. Parece algo malo. Luego te das cuenta que lo que te hace distinto te dará la clave para la supervivencia. Sin cuernos, no podría luchar.”

Es la metáfora del crecimiento.