¿MATAR MOSCAS A CAÑONAZOS?

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Prohibido manifestarse (de momento, en Francia)
Prohibido manifestarse (de momento, en Francia)

Desde que los gringos crearon la industria cinematográfica, la realidad humana empezó a imitar la ficción urdida en las películas.

El último e inquietante ejemplo lo tenemos en una Bruselas vacía y en estado de sitio, y en un París que va camino de convertirse en un plató del miedo inducido.

Miedo inducido, ¿por quién? ¿Por los terroristas yijadistas (hay que llamarlos de algún modo, aunque no responda a nada concreto)? Sí, supongo que estarán encantados de lo que han logrado con sus estúpidos suicidas. Pero también, y sobre todo, por el Estado. La Grandeur política francesa ha mutado en Grandeur policial.

No se trata de un problema ideológico o político. Es precisamente un problema policial.

No se trata de que lo que el franquismo hacía, provocando la indignación del llamado “mundo libre”, lo haga ahora la archidemócrata Francia, con la anuencia implícita de sus ciudadanos y del que sigue llamándose “mundo libre”.

No. Se trata de un tema táctico y estratégico.

Si el Estado francés, el belga o el que sea, se propone desmantelar y desactivar el terrorismo yijadista, ha buscado el procedimiento más dudoso. A no ser que el propósito de los líderes democráticos sea, como señalan ciertos conspiranóicos, crear campos de concentración y gettos.

Yo dudo que este objetivo se encuentre oculto en las cabezas de quienes manejan los aparatos del Estado. Significaría que estamos en manos de idiotas dementes.

Entonces, ¿por qué decretan que los bruselenses no circulen por las calles y que los franceses estén desamparados y a la merced del olfato policial? Olfato al parecer bastante malo, según prueba la capacidad de una banda de criminales, que tirotean una discoteca y varios restaurantes, sin que los servicios de inteligencia hayan anticipado el menor indicio. Pero también muestra que la banda está compuesta de imbéciles, que se suicidan en una calle vacía, frente a un estadio desbordado de gente, al que no han podido entrar por burros, por no comprar una entrada, en lugar de esperar, por ejemplo, que acabe el partido y las calles se llenen de inocentes.

Nadie duda de que el llamado Estado Islámico está compuesto por una gran banda de fanáticos. ¿Puede durar mucho un estado así? La leva de locos que buscan una muerte gloriosa se acabará terminando, y los tortuosos estrategas que les envían al paraíso con las huríes empezarán a esfumarse por falta de apoyo y de fuerza. Mientras tanto, ¿se puede eliminar tal Estado a bombazos, machacando una ciudad poblada por seres humanos que no son fanáticos ni tienen ganas de serlo? Un amigo me dijo el otro día que la táctica más limpia sería tirar un par de bombas atómicas, una sobre Mosul y otra sobre Raqqa. Morirían inocentes, pero el Estado Islámico quedaría suprimido por completo. Claro, las consecuencias serían crear un sentimiento de espanto en el “mundo libre”.

¿Es eso lo que quieren los políticos elegidos en sus países para gobernar de un modo ordenado y justo, provocar el miedo entre la población? Seguramente, no. Pero lo parece.

Da la impresión de que la avalancha de películas sobre catástrofes naturales o artificiales ha causado un efecto en las mentes de los gobernantes con responsabilidad en grandes Estados.

Da la impresión de que los servicios de información, cuya competencia está probada, se han idiotizado de repente. O han sido idiotizados por alguien. ¿Quién? ¿Un listísimo comando terrorista infiltrado en ellos? ¿Los tripulantes de una nave extraterrestre invisible que preparan una invasión a la Tierra?

No soy conspiranoico, aunque a veces la realidad parece urdida por la mente de un novelista best-seller. Pero sí desconfío de determinados argumentos, de la razón de Estado. Me resisto a creer que los dirigentes políticos franco-belgas hayan perdido el juicio. Tiendo a sospechar en ocultos juegos tácticos y estratégicos en los que las contradicciones nacionales dentro de la Unión Europea son una pieza clave. Y no dejo de pensar en el conflicto entre la OTAN-UE y Rusia. Detrás del espejismo de las reuniones de Hollande con Putin, con Obama, con Cameron, de unos con otros por separado, juntos y al alimón… detrás de esto hay algo. Qué, no sé decirlo.

Solo dos noticias tomadas de la prensa del día: Putin declara que el derribo de un avión ruso por Turquía es una puñalada en la espalda. Solo los amigos dan puñaladas por la espalda. Y también: Cameron anuncia que incrementará el presupuesto militar del Reino Unido de la próxima década en 18.000 millones de dólares. ¿Para qué guerra con terroristas suicidas nos estamos preparando? ¿Es prudente matar moscas envenenadas a cañonazos?

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