CRONICA PASMADA A LA SOMBRA DE UN TRICORNIO

Minientrada Posted on Actualizado enn

Esto clama al cielo. Foto tomada de El Público.
Esto clama al cielo. Foto tomada de El Público.

En las últimas semanas no debo estar muy católico, porque no se me vienen ocurrencias para colgar en Oliverrock. Y eso que agresiones a la virtud social y a los afectos humanos las hay por doquier. El tema de los refugiados sirios me desborda. Pero a los políticos no debía desbordarlos, porque su trabajo es encauzar los desmadres socioeconómicos. Me pregunto si las conciencias de las grandes firmas y multinacionales son tan duras com el pedernal, porque podían emplear algo de presupuesto en echar una mano a ACNUR y a Médicos Sin fronteras y otros proveedores de consuelo y ayuda a esas pobres gentes.

El caso es que hay que seguir en marcha, y la fortuna me ha vendo a socorrer.

Muy de uvas a peras publico en esta bitácora textos escritos por amigos o conocidos.

Es el caso de “Entre Halley y Río Sucio”, de Baltasar Caunedo, un tipo que fue compañero mío en un colegio de curas de Madrid, y que siempre me cayó fatal porque se comportaba como un niño consentido y pijo (algo que casi todos los alumnos de aquel colegio éramos, pero no con padres acaudalados).

Ha aparecido en mi ordenador por arte de birlibirloque, es decir Internet mediante. Caunedo ha dado con mi bitácora, me ha reconocido y me ha enviado su ensayo con ruego de publicación. Lo hago encantado, porque el tema lo merece.

Apenas sé nada nuevo de mi ex-compañero, pero a juzgar por lo que escribe ha dejado de ser un pijo insoportable; quizá hasta haya traspasado los umbrales de la mojigata decencia que nos inyectaron en vena en el colegio de curas.

“Entre Halley y Río Sucio” es, me dice Baltasar Caunedo, una “crónica pasmada”, fruto de la lectura de un libro con el que se topó en una casa rural del valle de Lecrín, en Granada.

ENTRE HALLEY Y RÍO SUCIO

Una reseña de Baltasar Caunedo

¿Es “La sombra del tricornio” una obra maestra? ¿Es su autor Francisco Gutiérrez Müller un meritorio candidato a Premio Nobel? ¿Es una combinación biológico-literaria entre don Miguel de Unamuno y don Pío Baroja? ¿Es un discípulo aventajado de Robert Anton Wilson?

Un golpe casual (el libro me cayó en la nariz, al ir a sacar de un estante alto una antología de las poesías de Goethe, en una espontánea biblioteca rural) me la dio a conocer. Me la llevé dejando otra novela a cambio, y he tardado años en leerla (me empeñé en leer a Goethe antes). No me la estaba tomando en serio. Y al abrirla y meterme en sus fecundas páginas, la he leído de dos tirones y me he quedado pasmado.

Su autor dice ser Francisco Gutiérrez Müller. En la contraportada se informa que es “hijo de un alto cargo de la Guardia Civil y de una famosa artista alemana”, que se hizo legionario, que combatió en Afganistán (combatió, eso tiene narices, como si fuera un falangista macedonio de Alejandro Magno), y que un día, atrapado entre la CNN y Al Jazeera, tuvo una visión que le acabó convirtiendo en una especie de monje cachondo en un rincón de la Sierra Nevada, después de pasar por un hospital psiquiátrico militar (esto último debe ser tremendo).

En las dos fotos con que se ilustra esta minibiografía, que parece una historia fabricada por la editorial, se muestra a un joven uniformado dentro de lo que parece un helicóptero, y a su lado un tipo algo mayor con gorra de plato, gafas de aviador en el sombrero y gafas oscuras sobre los ojos, un pitillo en la boca, collares, pulseras, un chaleco de caza o de carpintero, y la mano derecha con el pulgar hacia arriba, como diciendo que vive de puta madre en la tierra de donde echaron los cristianos a los nazaríes, el único territorio de la actual España que tiene derecho a sentirse invadido, arrasado, y sus habitantes exiliados.

Exageraría si dijera que es una novela soberbia. Pero no mucho. Yo, que tengo escrito y en busca de editor una novela de ciencia ficción que creía insuperable, he de admitir que “La sombra del tricornio” le da cien vueltas. Este libro lo tiene que leer todo aquel que aspire a pisar tierra virgen, quiero decir, tierra libre, nada de paraísos, un huerto permacultural escondido en un barranco poco accesible. Según la contraportada, Francisco Gutiérrez Müller vive en un lugar así, llamado Beneficio, en la vertiente sur de Sierra Nevada, que no consta en los mapas, porque deben de haberlo inventado las tribus que lo habitan, según una información de El Ideal de Granada .

He buscado en Internet noticias del autor. Nada. Lo que me ha salido es una lista que si no hubiera sido creada por Google, parecería obra de un diablillo irónico. Al parecer Gerhard Ludwig Müller, el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y Gustavo Gutiérrez, uno de los fundadores de la Teología de la Liberación, se llevaban fatal, hasta que el papa Francisco les ha puesto a trabajar en un libro firmado por los dos, una especie de tratado de paz.

Es como si fuera el epílogo de la novela.

De la editorial, Bla Bla Bla, de Valencia,  sé lo que dicen sus creadores de sí mismos en Internet: que publican solo historias de autores de vida novelesca. Desde 2007 han sacado cinco libros. O hay pocas personas de vida novelesca o los editores no las encuentran o lo que no encuentran es el capital para seguir publicando. Debe ser esto último, porque si se buscan personas de vida novelesca, las hay a decenas de millares en las columnas de refugiados sirios que recorren Europa.

Por lo demás, me llama la atención que los textos de la editorial estén primero en inglés y luego en catalán. La novela de Francisco Gutiérrez Müller es la única en español. ¿Qué significará esta excepción? Otro enigma más en torno al libro.

Ahora voy a dar cuatro pinceladas de la historia, sueltas y desordenadas, para que no estorbe la lectura a quien la encuentre por ahí.

Para empezar, desmiente el tópico de que el legionario es un tipo semisalvaje que se comunica con gruñidos. Si es verdad que Francisco Gutiérrez Müller ha sido legionario, además de un tipo culto y con gracia, es un escritor de categoría. La novela es un dechado de buena escritura. Y también de estructura literaria. O el legionario ha hecho un curso de creación literaria (o varios), o el hombre tiene un don del que carecen muchos superventas de tochazos ilegibles.

Presenta los itinerarios de dos sagas, los Cabrales (los del acharolado tricornio), y los Hernández (pasotas emporrados). La historia empieza en la España de posguerra con un titiritero, pasa por el cerco de Leningrado, y finaliza en el siglo V después de Bush. No es un cuento delirante, sino verosímil, bien trabajado, con un final de despiporre, eso sí, pero que encaja en la historia como la traca final en una mascletá. Si hubiera cineastas con valor, convertirían la novela en un peliculón.

“La sombra del tricornio” es imaginativa, es sorprendente, de modo que el lector no encuentra el momento de dejarla, no es larga (125 páginas), y es muy muy divertida. Yo me he tronchado de risa en casa y en una de las salas de espera del aeropuerto de Sevilla, provocando la perplejidad y cierto mosqueo de quienes me rodeaban.

En definitiva, “La sombra del tricornio” es una novela que merece ser de culto. Si su autor es quien la editorial dice que es, le felicito, y le pido que se comunique conmigo a través de esta revista digital para conocer otras de sus creaciones. Y si no, el día menos pensado me voy a Granada, me meto en el barranco del Río Sucio, que calculo que es donde se encuentra Beneficio, y le voy a buscar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s