Dolorosa paradoja moral

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La inalcanzable Luna
La inalcanzable Luna

Una ruinosa paradoja moral ha afligido a mi amigo Duthier en su profesión de pintor. La ha soportado en vano, sin obtener apenas ingresos y pocas compensaciones. Duthier ha convertido su oficio en un sacerdocio, la práctica de una actividad sagrada que debe mantenerse apartada de toda contaminación mundana. El premio del buen artista honesto es la fama, no el dinero. Pero Duthier no ha conseguido ni lo uno ni lo otro. Ha tomado la decisión equivocada en el momento equivocado, porque el mundo que nos ha tocado vivir se basa en el consumo, no en el mérito o en el trabajo celoso y constante.

Aunque es curioso que jamás en la historia de la humanidad se había trabajado tan bien, con tanto acierto y rigor como hoy. Esta es la contradicción de los tiempos. Hay un montón de excelentes profesionales, la mayoría de ellos bien pagados y supongo que satisfechos de su empleo y posición social, dando lo mejor de su talento a causas estúpidas que se resumen en una palabra, el mercado. El mercado pletórico, que dice Gustavo Bueno (qué estupenda definición, lo mejor de ese hombre de pesadísimos razonamientos lógicos).

Sin embargo la paradoja más sangrante de Duthier es su voluntario y estricto alejamiento de la elite cultural, la quintaesencia de la falsificación, autocondenándose a ser una anónima comparsa en el mundo de la creación artística. El siglo XXI, con la tecnología más sofisticada al servicio del talento y el ingenio, está produciendo miles, seguro que centenares de miles de artistas a quienes jamás se reconocerá. Esto no sería nada grave, si no fuera por la injusticia añadida de que los más populares son los que se pasan el arte por el forro de la entrepierna.

El talento de Duthier es apabullante, y a él y a sus amigos nos duele que otros que ofrecen al público la mitad de su creatividad, sean reconocidos. Es algo que desconcierta. ¿Se habrán entregado a sexo anal, oral o de cualquier otro tipo a un/a galerista, comisario/a, gestor/a cultural? ¿Habrán regalado su obra a cambio de un palmo de alfombra roja? ¿Qué habrán hecho? ¿En qué ha consistido su suerte?

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