Momento Crítico

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¿De quién diablos es la crisis?

La hiperinformación es un fenómeno similar a la hiperventilación, produce taquicardia.

Lo sufría siendo estudiante de periodismo, y también en mis primeros años de profesión. Pero también después. Yo creo que lo padecí hasta los cuarenta, o quizá hasta los cincuenta. Luego, me relajé.

Pero a veces, todavía hoy, a mis sesenta, la ansiedad se apodera de mí en determinadas ocasiones. Por ejemplo, los fines de semana. Abres los diarios impresos, uno detrás de otro, y ante la posibilidad de darte un atracón de palabras sensatas e insensatas, te pones a temblar. Es el primer síntoma de la hiperinformación.

Me pregunto cómo se lo montarán los profesionales que se dedican a los resúmenes de prensa.

Pregunta retórica. Es su trabajo. Lo hacen automáticamente, y lo hacen bien.

Es distinto cuando uno se sienta ante la pila de diarios impresos y empieza a hojearlos por pura curiosidad. Si cometes el error de querer enterarte de todo, se te acaba el día antes de haber acabado con los dos primeros periódicos.

Páginas repletas de cuadros estadísticos sobre encuestas electorales. Densos informes sobre las hipotecas, los emigrantes rumanos, la corrupción, la bacteria E-coli, los extraterrestres que nunca existieron, crónicas extraordinarias de hechos fabulosos (siamesas que comparten el cerebro), anticipos de libros de palpitante actualidad, corresponsales prolíficos y mareados, furibundas polémicas que te obligan a leer largas columnas contrapuestas, para aproximarte a la verdad, editoriales, basura de alta calidad sobre famosas, artículos de gran fondo, mucho fondo…

Y también al fondo, el eco siniestro de la crisis del papel. Porque uno se va a las ediciones digitales y, si tiene permiso para entrar en ellas, parece que la misma marea informativa se convierte en un mar calmado. Basta con asomarse un pelín a las pantallas emergentes, dar marcha a tras, y la curiosidad queda satisfecha.

Diarios impresos y digitales rebosantes de texto, tanto que hay que renunciar a leerlo. Telediarios y radiodiarios en los que se suceden imágenes cautivadoras, informes semanales, dossieres, especiales informativos…

¡Y todo eso, casi gratis!

¿De qué se queja el público? ¿De qué los académicos? ¿De qué los profesionales?

Nunca ha estado tan viva la información. Nos envuelve, nos desborda, nos asfixia, nos mata suavemente.

¡Viva el periodismo fin de semana!

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Un comentario sobre “Momento Crítico

    Peter escribió:
    10/06/2011 en 20:52

    Cuando te das cuenta de que leer más prensa no te aclara las noticias, es mejor comprar (si te apetece leer), algo de historia, motor o lo que a uno le apetezca.
    ¿Alguien se acuerda de 10 temas importantes del año pasado? Como decía Salomón: “Todo es vanidad” Eclesiastés 12.8 Je-je-je…
    Saludos

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