La haraganería sin culpa ni dolor

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El rey de los vagos en la antigüedad egipcia

¿Hasta qué punto podemos ser vagos? Muchos pensarán que la pereza, la vagancia, nos impide avanzar, conseguir los objetivos propuestos. Ya en el libro “Los vagos también triunfan” el millonario editor Marc Allen fue visionario al tratar este tema. Hasta los 30 años, Allen fue un músico y escritor de economía deficitaria. Todo cambia para él cuando reconoce que es una persona con aptitudes, con ideas que se van al traste por la forma de llevarlas a cabo. El éxito no es inmediato, sólo la constancia y la perseverancia son los ingredientes necesarios.
La pereza no es un impedimento.

¿Qué es ser un vago? En mi opinión la vagancia supone que nos despertemos un lunes a las once de la mañana, y eso me parece fantástico. El lunes es el peor día de la semana… para trabajar. No es por ejemplo pasarte un par de horas observando un ilídico pasaje sin pensar en otra cosa, aunque lo hagas “tumbado a la bartola”, comiendo pipas. Eso no es pereza, eso es aprovechar el tiempo, disfrutar de la vida. Si queremos conseguir éxito no vale con trabajar a tope, sin descanso. Si no estamos enfocados en el éxito, si no pensamos que lo que estamos haciendo está sirviendo para llegar a él, estamos perdidos. Mientras trabajamos hemos de pensar que estamos teniendo éxito, es la ley de la atracción. Obras como “El Secreto” utilizan estos mismos dictados.

Varios son los dichos y frases en este libro (best seller) que a personas como a mí nos sirvieron en momentos difíciles, donde creemos que no hay salida a nuestra situación laboral y económica. Frases, dictados, reglas y escritos que pueden ayudarnos a enfocarnos en el éxito, pese a ser unos “vagos”. Se trata éste de un libro de autoayuda, que puede servir tanto a quienes se consideran vagos y a quien no, a pesar del título. Porque ser diligente y disciplinado ante el trabajo tampoco aseguran el éxito. “No seas impaciente ante el retraso, cuando el alma se levanta y obliga los dioses se disponen a obedecer”. Una frase como ejemplo introductorio de la obra de Allen. Saludos!

Nacho Olmedilla

Nacho Olmedilla es un seminarista en la orden mendicante del Becariato, contribuye desinteresadamente en diversos blogs y obras de beneficencia y odia el arroz con leche.

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2 comentarios sobre “La haraganería sin culpa ni dolor

    txemacan escribió:
    09/11/2010 en 10:41

    Tus palabras son atrayentes ,..frescas y motivadoras.

    Peter escribió:
    09/11/2010 en 20:51

    “El sabio empleo del tiempo libre” como diria Russell.

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