RELACION VERÍDICA SOBRE LA GESTACIÓN, PRODUCCIÓN Y REPRESENTACIÓN DE WALTZING TIRISITI (II)

Posted on Actualizado enn

Un círculo vicioso

El texto original de Waltzing Tirisiti contenía una buena cantidad de acotaciones sobre las imágenes del audiovisual que vendría a ser la columna vertebral de la pieza, cuyo cuerpo y alma estarían encarnados por Toñi.

Los personajes con los que tenía que interactuar en la pantalla eran siete: el padre, Nicolás, la madre, Matilde, un novio de juventud, Jamie Patrick, un capitán de globo aeróstático, Mr Miller, y una amiga de Tereseta y de su madre, también funcionaria del Australian Public Service, a quien llamamos Molly Bloom (el modelo real y original se llama Helen Robertson, con quien trabajé en el Eaqual Employment Opportunity Bureau, en Canberra). Otros dos personajes, una terapeuta y una hermana gemela de Tereseta los interpretaría Toñi.

La previsión era ensayar con los dos actores (un hombre y una mujer) que iban a encarnar sucesivamente a ese elenco, grabar sus apariciones y montarlas. Olga estuvo dando vueltas al escenario en el que grabaríamos a los actores, neutro o contextualizado. Mientras tanto, iban adelantando ensayos.

A la vez, yo empecé a viajar a Alcoy, donde la productora Zoe Imatges Art, de Pablo Doménech, se había hecho cargo del audiovisual. A Pablo llegamos a través de mi compañero de Canal 9 Albert Sandoval, otro alcoyano a quien entusiasmó el proyecto y que nos dio cantidad de ideas durante su escritura. En realidad fue una colaboración múltiple. Su mujer Rosana, sus padres, Joaquín y Elvira y sus hermanas, Toya y Elvira nos hicieron generosas sugerencias de las que nos servimos a placer.

A medida que avanzaba en el montaje del audiovisual, de acuerdo con las propuestas de Olga, de Toñi y mis propias ocurrencias, me iba dando cuenta de que nos estábamos metiendo en un círculo vicioso.

Por un lado, los ensayos no podían progresar sin el acompañamiento del audiovisual. Por otro, el audiovisual no podía construirse sin los ensayos. Era un engranaje que tenía que encajar a la perfección, so pena de hacer un churro en lugar de una obra de teatro. Pero esto sólo era posible con un trabajo conjunto. Es decir, los ensayos debían de hacerse en un lugar dotado de estudio audiovisual para montar en paralelo las imágenes. Esto era imposible, no porque la productora estuviera en Alcoy, a cien kilómetros de Valencia, sino porque ni en Valencia ni probablemente en Madrid ni en Barcelona existe tal facilidad, salvo en los estudios de una cadena de televisión.

Además, descubrimos otra dificultad. Si queríamos montar un audiovisual fácil de usar, tenía que ser en una sola pieza, de modo que se apretaba el botón de play al comenzar la representación, y el de stop al finalizar, con todas las imágenes y los audios en el mismo DVD. La esclavitud que sometía esta modalidad a la actriz era demasiado fuerte. No podía tener ni un fallo, no podía descuidarse ni un segundo si no quería perder el hilo, y el peligro de quebrar el proceso de la representación era muy alto. La tensión que esto ocasionaba en Toñi (y en cualquiera) era brutal. Una solución era hacer pausas en determinados momentos. Pero el círculo vicioso de ensayos / edición entorpecía esta posibilidad.

Un buen día, al asistir a un ensayo, tuve que admitir que no había más remedio que sacar a los personajes de la pantalla e introducirlos en el escenario. Hice la propuesta a Olga y a Toñi, pensando que me iban a enviar a la porra, pero para las dos fue un alivio.

Olga había seleccionado ya a una actriz, Begoña Río, una profesional de la escena dedicada en especial al clown, también profesora de teatro, de biografía ejemplar, porque en su tierna juventud renunció a un trabajo fijo en TVE para adentrarse en las inseguras aguas del teatro, y un actor Miguel Ángel Herrero, profesor de inglés y alumno de Olga en sus clases de teatro. Los primeros ensayos encajaron a la perfección. Además, la profesión de Miguel Ángel facilitaba su aproximación a los personajes australianos, cuyo acento adquirió rápidamente, a la vez que ayudaba a Toñi y a Begoña a perfeccionar la pronunciaciones de sus textos en inglés.

Sin embargo, pronto Miguel Ángel se dio cuenta de que no podría hacerse cargo de los futuros bolos de Waltzing Tirisiti, y renunció a su participación. Olga propuso la participación de Josep Albert, un actor de amplia trayectoria nacional que ha sido un lujo para el equipo, por su profesionalidad, por su excelente disposición y por su buen carácter.

La siguiente propuesta de Olga fue que participaran dos técnicos jóvenes, recién salidos de la formación profesional, que habían colaborado con ella en varios espectáculos de su trabajo didáctico. Esto daba lugar a una división de trabajo que por una parte complicaba el asunto y por otra lo simplificaba. Uno de los técnicos se encargaría del audio y otro del video y de la iluminación.

Ernesto Arnal y Jorge Carlos se vinieron conmigo a Alcoy en el siguiente viaje. Mi propósito era que ellos se fueran haciendo cargo del trabajo de edición, puesto que aseguraron que su intervención en el proyecto consistía en facilitar el trabajo de los actores y de la directora, preparando un audiovisual que encajara con la acción dramática. Finalmente, de la edición nos encargamos Toñi y yo, y los técnicos se limitaron a ser sólo técnicos.

El material para la edición del audiovisual fue de diversas y variopintas procedencias. Internet ha sido el medio en el que hemos buceado y pescado muchas imágenes. Algunas de ellas, abstractas, como una serie de dibujos que propuso Olga, agujeros negros, lunas y soles, nubes, y otras eran figuras concretas, como los cuadros del surrealista belga René Magritte.

En cuanto a las imágenes en movimiento, Internet también nos sirvió de base de datos. Tomamos varias cosas de una página llamada archive.org en la que muchas personas han dejado grabaciones de video que pueden ser libremente utilizadas. Una de ellas, de un tal Dr Terrell Neuage, era un viaje desde el Harbour Bridge de Sydney hasta el aeropuerto. La utilizamos como arranque del espectáculo, combinándola con otras imágenes animadas o fijas tomadas de Internet. Para ello, la dedicación de Pablo Doménech, de Alfonso Adrián, de Francisco y de Joaquín, todos ellos de la productora Zoe, fue elemental, tanto en la búsqueda como en la recuperación técnica de las imágenes

Previamente, en diciembre, y previendo la producción posterior del audiovisual, Zoe había grabado los segmentos del Betlem de Tirisiti que se hacía en ese momento en Alcoy. Segmentos que correspondían con los mencionados en el texto de la obra.

Por otro lado, teníamos que grabar y editar las intervenciones de dos personajes virtuales, interpretados por Toñi. Tardamos en hacerlo, porque primero tenía que definirse el escenario, el tono, el vestuario y otros detalles que obligaban a Olga y a Toñi a un trabajo desbordante. Además estaban realizando los ensayos de las escenas con los otros actores, y encajándolas con los pasos del audiovisual, que cada semana llegaban en forma de DVD y de CD desde Alcoy, después de mis viajes de trabajo para editarlos. Enlos CDs estaban las piezas musicales, muchas de las cuales fueron seleccionadas por Olga, y que dieron a la obra un aire misterioso.

Avanzábamos poquito a poco, pero con pasos firmes. El círculo vicioso de ensayos edición no se había roto, pero nos habíamos adaptado a él. Algo del todo milagroso. Una de las cosas que he aprendido en mi experiencia de producción teatral es que no hay imposibles de ningún género en el teatro, y que los recursos de la imaginación y la voluntad humanas superan con mucho las posibilidades de la mejor de las máquinas.

Finalmente, en mayo, y gracias a la intervención de mi compañero realizador de Canal 9 Albert Sandoval, realizamos la grabación en una cámara alquilada. (Hay que decir que previamente, en Alcoy habíamos hecho la misma grabación, en “sucio”, para editarla provisionalmente y poder ensayar las escenas en las que intervenían los personajes virtuales.)

Por otro lado, yo había realizado gestiones para que Canal 9 nos cediera imágenes de un programa grabado en Australia para la serie “Valencians pel Món”. La productora Matt Media es la encargada de este programa, y de ella obtuvimos el bruto de cámara que luego hemos usado en la edición del audiovisual. También hemos utilizado los archivos de Canal 9 para otras imágenes como la llegada del hombre a la Luna (además, tomamos prestado un documental de la NASA colgado en la Red), la voladura del coche de Carrero Blanco y el atentado de las Torres Gemelas. Varios amigos y familiares nos han dejado fotografías de Australia y de pinturas aborígenes que nos han venido de perlas.

Otra colaboración de Canal 9 fue permitirnos grabar el audio de varias intervenciones de unas voces de alcoyanos que, finalmente, suprimimos de la obra, aunque otras grabaciones sí las hemos empleado. Compañeros míos de la televisión pusieron la voz y el trabajo con gran generosidad.

Hacia mediados de mayo teníamos el audiovisual prácticamente completo y casi todas las escenas ensayadas. Llegó el momento de ir cosiendo lo que hasta ese momento estaba hilvanado. Nos quedaban tres semanas, y habíamos previsto dos ensayos generales con público (uno en Valencia y otro en Ontinyent, que nos cedió la sala multiusos), aparte de los que se efectuaban con sólo actores y técnicos.

Estábamos en la recta final. Los nervios empezaron a dispararse como flechas incontroladas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s