Paradojas

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Paradojas de la inteligencia

Dice un antiguo sindicalista convertido en funcionario gracias a su pasado: “Nunca me ha ido mejor que con Aznar. Pero cuando se fue, abrí una botella de champán”.

En la época del aborrecido líder pepero, el tipo había sumado a las tres viviendas que poseía un Mercedes y un campo de hortalizas que cultivaba en los largos asuetos que le permitía su trabajo.

Ahora dice: “Estoy empezando a ver miseria a mi alrededor. Pero por nada del mundo votaría contra Zapatero.”

Según la mayoría de las observaciones y experimentos, el ser humano es inteligente y racional. Pero hay innumerables excepciones.

Paradojas de Haití

Al hambre le sucede la violencia y a la violencia el caos. Millones de seres humanos famélicos, sin recursos y sin futuro. Esto es lo que menos debe de importarles, el futuro. Pero a nosotros, que desayunamos, comemos y cenamos todos los días, nos produce escalofríos imaginar el destino de esos congéneres. Mucho arte y literatura de Occidente pronostica un destino dantesco a nuestro mundo privilegiado. Pero los que ya viven en el infierno son los habitantes de territorios baldíos como Haití.

¿Qué podemos hacer? ¿Intervenir según nuestro mejor entendimiento y voluntad, privando de la capacidad de decisión a los haitianos, que han harto demostrado ser incapaces de autogobernarse? ¿Abandonarles a su suerte? ¿Entregarles unas toneladas de ayuda humanitaria, unos cuantos millones de dólares y dejarles caminar de nuevo poco a poco hacia un precipicio?

Occidente inventó y desarrolló la democracia. Pero cada vez que ha intentado poner su frágil huevo en un corral ajeno a las costumbres euroamericanas forjadas desde la Ilustración, el pollito no ha llegado a nacer. (Pienso en El Siglo de las Luces de Alejo Carpentier y me pregunto qué escribiría ahora el cubano.) A lo mejor es que la democracia sólo nos sirve a nosotros, y no siempre y no a todos.Pero desde luego en el continente africano y en todo Asia, eso de las libertades democráticas y los derechos del ciudadano y demás rótulos dorados son meras zarandajas. Esperar que los chinos o los indios alcancen las formas democráticas que tiene Francia, por no citar a un país anglosajón, es tan estúpido como creer que Mao instauró el comunismo marxista entre sus cientos de millones de súbditos.

La miseria de Haití la han fomentado pacientemente los propios haitianos. Sin duda la mayor responsabilidad recae sobre esa banda de buitres que pasa por ser su clase dirigente. Pero eso de echar la culpa a los yanquis no es más que un acto de miopía basado en el hecho real de que a los tipos de Washington les venía bien la estabilidad con que Papa Doc y su hijo machacaron a su pueblo.La otra mitad de la isla también estaba dentro del objetivo imperialista yanqui y no se ha convertido en un erial poblado de seres desesperados.

¿Y ahora, qué haremos?

Si no queremos abandonarlos a su ruina, tendremos que inventar un neo colonialismo formalmente basado en la voluntad de no ser colonialistas. Algo bastante kafkiano.

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