COSMOMARTILLAZOS EN GANDÍA

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Sculptor Constellatio es el título de la instalación de Víktor Ferrando en las calles de Gandía. Permanecerá abierta hasta el mes de marzo. Las fotografías son de Ángel Rosique.

Que Víktor Ferrando se proclame autodidacta no es una postura de artista, y menos aún una impostura, pero tampoco es una anécdota. Víktor pertenece a una especie de creadores a punto de desaparecer, los que se han hecho a sí mismos. En esto radica la parte pequeña de su mérito, la parte grande está en su imaginación y en su capacidad creativa, poco habituales hoy, y casi siempre enmascaradas por una retórica con frecuencia incomprensible y muchas veces vacía.

Las esculturas de Víktor no son ni un capricho ni una broma, son explosiones siderales congeladas en metal ferroviario, con elementos reciclados de una industria que se ha quedado obsoleta, pero que en las manos de Víktor adquieren ese significado enigmático y a la vez contundente que tiene toda obra de arte auténtica.

En las últimas décadas la creación artística ha entrado en un territorio sin secretos ni sorpresas, donde el mayor “valor” es el escándalo o la novedad cosmética, acompañadas de una bacanal publicitaria.

Ello se ha debido, entre otras cosas, a disolución del oficio, aprendido con la práctica y la guía de un maestro, en la categoría “superior” y “noble” del “artista”.

Hasta ahora, sólo la música exigía un oficio, adquirido tras largos años de estudio y práctica de un lenguaje complejo y universalmente aceptado, tanto en la producción “ligera”, “convencional” o “clásica”.

Pero cuando la creación literaria se convirtió en un gran negocio a mediados del siglo pasado, y las fastuosas ferias internacionales comercializaron el arte plástico en los años setenta, fuera cual fuera su escuela, modelo o argumento conceptual, los creadores se fueron convirtiendo poco a poco en profesionales. Y no hay mejores profesionales que los que se han preparado para ello: los licenciados en literatura y en bellas artes.

Visite usted el museo más remoto, entre usted en la galería provinciana más escondida, busque usted en las librerías el último bestseller (y también la poesía, el teatro y la novela no convencional). Fíjese en la nota biográfica del autor: todos son licenciados, y la mayoría, profesores de instituto o de universidad.

En el mundo de la creación audiovisual, el fenómeno es semejante.

El arte se han “funcionalizado”, comercializado, mercantilizado, y lleva camino de fosilizarse si lo dejamos en manos de “profesionales”.

No se desprenda de este razonamiento que la creación artística deba reservarse a  los genios; eso es una tontería romántica. Todos los seres humanos somos creadores, por mucho que los que se han pagado un título deseen monopolizar el negocio. Quizá pocos tienen la suerte de Víktor Ferrando, que es poseer talento, firmeza, fortaleza y generosidad, estas tres últimas virtudes raras.

Puede que sea cierto que el Universo se originó en una Gran Explosión, pero es indisputable que el Universo  Ferrandiano está hecho con soplete y martillo, misteriosamente ligados, a través de las manos autodidactas de Víktor, a su hirviente cerebro sin contaminaciones académicas.

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Una Respuesta a COSMOMARTILLAZOS EN GANDÍA

  1. Este fin de semana mismo he visto una de las esculturas en Gandía, y mucha gente no comprendía como surgía aquello y su fin,…incluso de gente cercana a la cultura.
    A mi parecer no existe una introducción , un fondo donde todas las apariciones no resultasen familiares.

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